Hay oficios que no solo se aprenden.
Se heredan.
Se observan en silencio.
Se absorben casi sin darse cuenta.
En este nuevo episodio de Territorio Habitado conversamos con María Ibáñez, tercera generación de ebanistas y creadora de Daddy & Me. Una charla serena, honesta y profundamente ligada al territorio.
Crecer entre virutas y obras
Desde niña, María acompañaba a su abuelo a las obras. No era solo presencia: era mirada, aprendizaje, vínculo. La madera no era un material, era un lenguaje familiar.
Uno de los momentos que marcó su historia fue la obra en la Yeguada de Castanedo. Allí, cuando su abuelo sufrió un infarto, el oficio dejó de ser únicamente tradición para convertirse también en cuidado. Supervisar, acompañar, sostener. La responsabilidad llegó de la mano de la emoción.
Con su padre continuó ese camino: desde la creación de piezas simbólicas como la vaca de Pura Agrovida hasta la restauración de la carroza de Herodes para el Ayuntamiento. Trabajos que no solo implican técnica, sino memoria colectiva.
Porque cuando restauras algo que pertenece a un pueblo, no trabajas solo madera: trabajas recuerdos.
Oficio y territorio
María no solo ha vivido el territorio desde el taller. También lo ha explicado y acompañado desde el turismo. Su paso por la Oficina de Turismo y el Centro del Surf, o como guía de las ermitas del municipio, le permitió narrar el lugar desde otra mirada: la de quien ama lo que cuenta.
Hablar de Ribamontán al Mar no es hablar de un mapa. Es hablar de comunidad, de símbolos, de paisaje y de identidad. Es comprender cómo el turismo puede ser una herramienta de cuidado si se vive desde el respeto y el arraigo.
En la conversación emergió una idea clara: el territorio no se explota, se habita.
La artesanía como forma de estar en el mundo
En un tiempo acelerado, el trabajo artesanal propone otra velocidad. La del proceso. La del detalle. La del error que enseña. La del tiempo que necesita cada pieza para existir.
En Daddy & Me la madera se transforma en objetos que acompañan hogares, pero también en relatos que continúan una historia familiar. La de un abuelo, un padre y ahora una hija que mantiene viva la raíz.
María no solo trabaja la madera. La escucha.
Un programa que también tiene memoria
Este episodio de Territorio Habitado se graba desde la antigua casa sindical de ganaderos y labradores de Ribamontán al Mar —conocida como La Sindical— hoy reconvertida en alojamiento turístico, cobijo y centro sociocultural.
Un espacio que, como la historia de María, demuestra que los lugares pueden transformarse sin perder su esencia.
Porque habitar un territorio es eso: cuidar lo que fue, vivir lo que es y construir lo que será.
Gracias, María, por compartir tu historia.
Gracias por recordarnos que el oficio también es memoria.
